Esta entrada corresponde al ejercicio 2.1.
Cuando Teresa era pequeña, siempre que pasábamos por delante de las Torres de Serranos, le decíamos que en aquel edificio vivía la princesa. Pero nunca teníamos suerte, porque nunca conseguimos verla. Una vez solo vimos a una pareja besándose en lo más alto, y pensamos que quizá era ella con su príncipe. Son tan bonitas que fue fácil convencerla de que allí vivía un ser tan especial.
Cuando Teresa era pequeña, siempre que pasábamos por delante de las Torres de Serranos, le decíamos que en aquel edificio vivía la princesa. Pero nunca teníamos suerte, porque nunca conseguimos verla. Una vez solo vimos a una pareja besándose en lo más alto, y pensamos que quizá era ella con su príncipe. Son tan bonitas que fue fácil convencerla de que allí vivía un ser tan especial.
Ya de mayor, decidimos ir a visitarlas, con el convencimiento de que la princesa se habría trasladado a unas instalaciones más confortables, acordes con su estatus y con los tiempos que corren. Pero la visita no nos defraudó, aunque aviso que no es apta para personas con vértigo o con insuficiencia cardíaca. Las vistas de la ciudad de Valencia son impresionantes, y el subir y bajar escaleres favorece, además de a los músculos, al sistema digestivo, porque al bajar te entran unas ganas enormes de tomar una cervecita por la calle Serranos.
La Puerta de Serranos (Torres dels Serrans en valenciano) es una de las doce puertas que custodiaban la antigua muralla de la Ciudad de Valencia. Su nombre parece provenir de que están situadas aproximadamente al noroeste del casco antiguo y, por lo tanto, eran la entrada natural que comunicaba con los caminos que iban a Los Serranos (el camino real de Zaragoza, que confluía en este punto también con el camino real de Barcelona). No obstante, existe otra teoría que dice que pudo tomar el nombre de la principal familia que habitaba la calle homónima.
Es un gran referente de la ciudad de Valencia y uno de sus monumentos mejor conservados. De la antigua muralla, que se ordenó derribar en 1865 por orden del gobernador de la provincia Cirilo Amorós, nada más quedan estas puertas y las Torres de Quart (posteriores), algunos otros vestigios peor conservados y restos arquelógicos como la Puerta de los Judíos.
Los domingos la entrada es gratuita en todos los museos de la ciudad, así que ya sabeis dónde podeis pasar una estupenda mañana. Y a pocos metros teneis el museo de las ROCAS ( las carrozas y personajes que salen en las procesiones del Corpus) y el museo de los soldaditos de plomo (en la C/Cavallers). Aviso: ¡ Esta excursión hay que hacerla antes de que crezcan más !

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